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Lo ritos del obseso


                                                                                                       Last night (2010)


qué vamos a hacer
con este inoportuno y loco amor
engendrado por vientos fríos por traiciones y sueños
lo llevaremos al zoológico que vea a sus hermanos
lo llevaremos a la gran ciudad que se pierda en las calles
lo llevaremos al bosque de la mano que lo asusten las sombras
lo haremos migajas para que coman las palomas de la plaza mayor
lo dejaremos en un puerto de montaña y mar
y que se vaya de polizón al otro mundo
sí que se vaya
que nos deje amarnos en paz

                                                                                             Gaspar Aguilera Díaz

El futuro es un vacío indiferente...


La borró de la fotografía de su vida no porque no la hubiese amado, sino, precisamente, porque la quiso. La borró junto con el amor que sintió por ella. La gente grita que quiere crear un futuro mejor, pero eso no es verdad, el futuro es un vacío indiferente que no le interesa a nadie, mientras que el pasado está lleno de vida y su rostro nos excita, nos irrita, nos ofende y por eso queremos destruirlo o retocarlo. Los hombres quieren ser dueños del futuro sólo para poder cambiar el pasado. Luchan por entrar al laboratorio en el que se retocan las fotografías y se rescriben las biografías y la historia.
- ‘El libro de la risa y el olvido’ (Fragmento) Milan Kundera


Leo tu nombre

Leer tu nombre
en la pared de ladrillo visto
el mismo grafitti repetido
todos los días a cada momento
un pedazo de corazón rueda al costadito
leo tu nombre, lloro
camino por la ciudad,
sonríe la gente que se hace la feliz
se autodibuja, aparenta
se defiende del destino
y se burla de mí.
Leer tu nombre
en la pared de aquel negocio
todos los días de mis días
me hace ver tus ojos negros
en cualquier rostro ajeno.
Te voy extrañando,
tengo que volverte a ver
de manera que no te pierda
en un pestañeo
para mantenerme despierta
en esta burla sinfin
Me hace mal leer tu nombre,
pero...
¡cómo lo disfruto!
siempre amé tu nombre completo
así de sencillo y común...dice tanto para mí.
siempre te quiero, aunque diga que no
siempre te quiero y sonrío
para engañar a la vida
y te sonrío y te digo,
vení que hace frío
y tiempo
que te espero
y verte quiero.

¿Que fue que nos unió en un mismo vuelo?



¿Dónde termina tu cuerpo y empieza el mío?
A veces me  cuesta decir.
Siento tu calor, siento tu frío,
me siento vacío si no estoy dentro de tí.

¿Cuánto de esto es amor? ¿Cuánto es deseo?
¿Se pueden, o no, separar?                             
Si desde el corazón a los dedos
no hay nada en mi cuerpo que no hagas vibrar.

¿Qué tendrá de real
esta locura?
¿Quien nos asegura
que esto es normal?
Y no me importa contarte
que ya perdí la mesura
que ya colgué mi armadura en tu portal.

Donde termina tu cuerpo y empieza el cielo
no cabe ni un rayo de luz.
¿Que fue que nos unió en un mismo vuelo?
¿Los mismos anhelos?
¿Tal vez la misma cruz?

¿Quien tiene razón?
¿quien está errado?
¿Quien no habrá dudado
de su corazón?
Yo sólo quiero que sepas:
no estoy aquí de visita,
y es para ti que está escrita esta canción

Cuestión de supuestos

Hola gente! Hoy comparto con ustedes, este poema que escribí hace muy poco. Espero que les guste y que comenten. Besos y abrazos a todos! :)





Suponiendo que la masa cálida roja
que pende 
en el borde del fin de tu rostro
sólo pronuncia sonidos
que impactan en mi cerebro
y caen en la caja de memoria
de allí dentro, 
entonces,
de nada sirve que la cosa pegajosa
que sobresale del vértice 
de mi cabeza, produzca
sin tregua alguna aquel líquido caliente
y tenga ganas de abrirse y abrocharse
a la masa cálida roja
que pende 
en el borde del fin de tu rostro.
Pero, la naturaleza ha sido sabia
y tu masa cálida roja
con mi cosa pegajosa, en este momento 
colorada como la tuya,
tienen las mismas aberturas
y se abrochan mutuamente
y no salen sonidos, sino que
salen movimientos
y hacen chuik chuik 
y se abren y se cierran
y no se terminan, es un circuito
y ya no
hay lugar para hablar de supuestos.

Yo siempre quiero más!

Pareciera que la estela que dejó tu presencia, se acomodara hacia mí, como se acomodan las hojitas en el borde del marco de la puerta. Está apretujada en mi cabeza, bien acomodadita. Molesta un poco, pero no hace mal. Mientras tanto, yo hago como si nada; no me quedo esperando que se vaya, que se vuele con el viento.
Mejor me quedo mirando fijamente cómo se estira tu imagen, qué recuerdo, aquella cara tuya y solitaria, que me mira de frente sin importar qué efecto produzca.
No sé por qué causa tengo ganas de besarte pero sin respirar, quizás sea por la música de fondo, está sonando y va acrecentando estas ganas de vos, de tu boca. Quizás sólo sea la música que me incita y me llega y la siento, como si fueras vos el que canta, y me toca...






Esto esta bueno pa bailar

No sé dónde acomodarte
No sé de qué color pintarte
No sé muy bien qué nombre darte
Si te veo por la calle
Pero sé que tú
Me miras a los ojos y es algo único
Sé que yo siempre quiero más

(Lo que quiero hacer es salir a bailar -un poco
en realidad me gustas para bailar - un poco)

No sé por qué si fue sólo un instante
Se niega el tiempo a borrarte
Fue una fina sombra que dejaste
Algo hermoso, inexplicable

Sé que tu me miras a los ojos es algo único
sé que yo siempre quiero más
(Lo quiero hacer es salir a bailar -un poco
en realidad me gustas para bailar - un poco)

Sé que tu me miras a los ojos es algo único
sé que yo siempre quiero más

te quiero cerca pa tocarte y pa bailar
te quiero cerca pa sentirte pa bailar

Sé que tu me miras a los ojos es algo único
se que yo siempre quiero más

                                          (Pa' bailar, Bajofondo Tango Club) 

Tango!




No sabrás... nunca sabrás

lo que es morir mil veces de ansiedad.
No podrás... nunca entender
lo que es amar y enloquecer.
Tus labios que queman... tus besos que embriagan
y que torturan mi razón.
Sed... que me hace arder
y que me enciende el pecho de pasión.

Estás clavada en mí... te siento en el latir
abrasador de mis sienes.
Te adoro cuando estás... y te amo mucho más
cuando estás lejos de mí.

Así te quiero dulce vida de mi vida.
Así te siento... solo mía... siempre mía.

Tengo miedo de perderte...
de pensar que no he de verte.
¿Por qué esa duda brutal?
¿Por qué me habré de sangrar
si en cada beso te siento desmayar?
Sin embargo me atormento
porque en la sangre te llevo.
Y en cada instante... febril y amante
quiero tus labios besar.

¿Qué tendrás en tu mirar
que cuando a mí tus ojos levantás
siento arder en mi interior
una voraz llama de amor?
Tus manos desatan... caricias que me atan
a tus encantos de mujer.
Sé que nunca más
podré arrancar del pecho este querer.

Te quiero siempre así... estás clavada en mí
como una daga en la carne.
Y ardiente y pasional... temblando de ansiedad
quiero en tus brazos morir.



   


                                                                       Pasional  (1951), Música: Jorge Caldara. Letra: Mario Soto










Mañana otoñal, a mates y a tango. Estudio...cero...jaja. Recuerdos, a flor de piel. Eso provoca el tango. Hermoso.

En pocas palabras...





Sintetizando, hoy, necesito:

Sentir un beso más
allá de la memoria
cerca del cuerpo que
me quedó después
de tu partida
una misericordia
del insólito destino
no quiero necesitar.te
pero te re.quiero
para sentir un beso más
allá de la memoria
que tengo de vos

Informe de la ausencia

Una carta de amor
no es un naipe de amor


una carta de amor tampoco es una carta
pastoral o crédito / de pago o fletamento

en cambio se asemeja a una carta de amparo
ya que si la alegría o la tristeza
se animan a escribir una carta de amor
es porque en las entrañas de la noche
se abren la euforia o la congoja
las cenizas se olvidan de su hoguera
o la culpa se asila en su pasado

una carta de amor
es por lo general un pobre afluente
de un río caudaloso
y nunca está a la altura del paisaje
ni de los ojos que miraron verdes
ni de los labios dulces
que besaron temblando o no besaron

ni del cielo que a veces se desploma
en trombas en escarnio o en granizo

una carta de amor puede enviarse
desde un altozano o desde una mazmorra
desde la exaltación o desde el duelo
pero no hay caso / siempre
será tan sólo un calco
una copia frugal del sentimiento

una carta de amor no es el amor
sino un informe de la ausencia

                                                  (Sobre cartas de amor, Amor vendimia, M.Benedetti)


Yo no buscaba a nadie...



Todo lo que diga esta de más,
las luces siempre encienden en el alma
y cuando me pierdo en la ciudad, vos ya sabrás comprender
Es sólo un rato no más, tendría que llorar o salir a matar.
Te vi, te vi, te vi... yo no buscaba nadie y te vi.




Todo parece estar en su justo lugar.





Las nuestras, mi amigo,
son obras pequeñas.
Escritas en la intimidad
y como con vergüenza.
Nada de tonos altos.
Nos parecemos a la ciudad
donde vivimos.




Perdiste tus últimos poemas
y yo casi no escribo.




De allí
esos largos silencios
en nuestras conversaciones.

-Estela Figueroa, "A Manuel Inchauspe, en el hospicio", en La forastera



Nacida en 1946 en Santa Fe, ciudad donde reside, Estela Figueroa ha publicado los libros de poemas “Máscaras sueltas” (1986, traducido al italiano) y “A capella” (1991). “La forastera” fue editado en la ciudad de Córdoba, con el sello de Ediciones Recovecos y el apoyo de la Secretaría de Cultura de la provincia de Santa Fe. Figueroa trabajó en talleres literarios con menores alojados en la cárcel de Las Flores —experiencia que volcó en la revista “Sin alas”— y publicó también “El libro rojo de Tito”, sobre un personaje popular de Santa Fe, y “Un libro sobre Bioy Casares”, donde compiló una serie de estudios. Actualmente dirige la revista La Ventana, que publica la Dirección de Cultura de la Universidad Nacional del Litoral


Encantándonos con Girondo :)

No sé me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! —y en esto soy irreductible— no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue —y no otra— la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres.
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. “¡María Luisa! ¡María Luisa!”... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo? (jajaja, definitivamente es genial)
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.


                                                                                      By Josephine Wall




           Amo este texto.

Carta de amor...




...de Adolfo Bioy Casares a Elena Garro. (hallada en el hermoso blog Getting Better!)

                      "Mi querida, aquí estoy recorriendo desorientado las tristes galerías del barco y no volví a Víctor Hugo. Sin embargo, te quiero más que a nadie... Desconsolado canto, fuera de tono, Juan Charrasqueado (pensando que no merezco esa letra, que no soy buen gallo, ni siquiera parrandero y jugador) y visito de vez en vez tu fotografía y tu firma en el pasaporte. Extraño las tardes de Víctor Hugo, el té de las seis y con adoración a Helena. Has poblado tanto mi vida en estos tiempos que si cierro los ojos y no pienso en nada aparecen tu imagen y tu voz. Ayer, cuando me dormía, así te vi y te oí de pronto: desperté sobresaltado y quedé muy acongojado, pensando en ti con mucha ternura y también en mí y en cómo vamos perdiendo todo. Te digo esto y en seguida me asusto: en los últimos días estuviste no solamente muy tierna conmigo sino también benévola e indulgente, pero no debo irritarte con melancolía; de todos modos cuando abra el sobre de tu carta (espero, por favor que me escribas) temblaré un poco. Ojalá que no me escribas diciéndome que todo se acabó y que es inútil seguir la correspondencia... Tú sabes que hay muchas cosas que no hicimos y que nos gustaría hacer juntos. Además, recuerda lo bien que nos entendemos cuando estamos juntos... recuerda cómo nos hemos divertido, cómo nos queremos. Y si a veces me pongo un poco sentimental, no te enojes demasiado... Me gustaría ser más inteligente o más certero, escribirte cartas maravillosas. Debo resignarme a conjugar el verbo amar, a repetir por milésima vez que nunca quise a nadie como te quiero a ti, que te admiro, que te respeto, que me gustas, que me diviertes, que me emocionas, que te adoro. Que el mundo sin ti, que ahora me toca, me deprime y que sería muy desdichado de no encontrarnos en el futuro. Te beso, mi amor, te pido perdón por mis necedades."








Un beso debajo del paraguas...




La calle brilla para la ocasión 
llueve sobre mis nervios bienvenidos
el aguacero me repara
no sé qué lava en mí
tal vez siluetas o intenciones


llueve australmente
sin barruntos
sin desdén y sin cálculo
y las gotas que purgan los cristales
e inundan miserable el arrabal
son las gotas de siempre
hijas o nietas de otras lluvias
que chapotearon mis zapatos
un mayo y un agosto
hace mil años


mi paraguas se abre a duras penas
es un paraguas alemán
un knirp
hecho para los duros chaparrones de munchen
y no para esta ducha
eterna encubridora
que reza anhelos mientras cae
canta milongas mientras fluye
hace reproches
moja excusas
dice un pregón sobre las latas
y apaga el eco de los charquitos.


(Fragmento de Aguacero, por Mario Benedetti)




Llueve.
Y la lluvia me recuerda a otras gotas, que una vez en octubre, golpearon sobre el paraguas que cubrió un beso tuyo y mío. Un beso debajo del paraguas, recuerdo que llevo a todas partes, porque mientras te tenga presente así, te tengo conmigo.


Irse




Cada vez que te vayas de vos misma
no olvides que te espero
en tres o cuatro puntos cardinales


siempre habrá un sitio dondequiera
con un montón de bienvenidas
todas te conocen desde lejos
y aprontan una fiesta tan discreta
sin cantos sin fulgor sin tamboriles
que sólo vos sabrás que es para vos


cada vez que te vayas de vos misma
procurá que tu vida no se rompa
y tu otro vos no sufra el abandono/
y por favor no olvides que te espero
con este corazón recién comprado
en la feria mejor de los domingos


cada vez que te vayas de vos misma
no destruyas la vía de regreso
volver es una forma de encontrarse
y así verás que allí también te espero

("Irse" en El mundo que respiro, por M. Benedetti)




[Todas las veces que me voy de mí misma, encuentro un recuerdo que me hace volver a vos]

Dame la mano.

Cuando arda el amor,
no estaré a tu lado,
estaré lejos.

Será por cobardía,
por no sufrir,
por no reconocer que no  supe
cambiar todo esto.

Arderá el amor,
arderá su memoria
hasta que todo sea como lo soñamos
como en realidad pudo haber sido.

Pero ya estaré lejos.
Será tarde para lamentos
y nadie podrá todavía asombrarse
de lo que tiene.

Antes que nada, antes
de sospechar,
vivamos esto, que más no sea, y que
por ahí es demasiado.

Vivir, sin
que nadie admita; abrir el fuego
hasta que el amor, rezongando, arda
como si entrara el porvenir.

                              Paco Urondo.


Me encanta este poema! :):):)

Noche de ensueño


por la noche salen nuestros peores fantasmas, bah...decirte que la que te quiere es un fantasma, sería reducir a este amor a algo espectral, ¿te doy miedo?




los deseos, los deseos, los deseos..¿qué pasa con los deseos cuando se hacen realidad? cuando los palpo con mis dedos, cuando siento su frío en mi piel. deseos que cuando están conmigo sueñan a realizarse y tomar cuerpo, deseo de estar con vos, en la noche abismal. deseo de una locura nocturna, deseo de oscuridad total, y calor. deseo, de ver mis ojos en los tuyos. ((qué lindo es mirarte a los ojos y besar tus pestañas afiladas)) deseo de sentir tu aliento en mi oído, deseo de querer seguir nomás...deseo de sellar tus labios, para que no me vuelvan a besar.¿algo más deseo?...¿me deseás?

Lingüistas, por Mario Benedetti

    Tras la cerrada ovación que puso término a la sesión plenaria del Congreso Internacional de Lingüística y Afines, la hermosa taquígrafa recogió sus lápices y papeles y se dirigió hacia la salida abriéndose paso entre un centenar de lingüistas, filólogos, semiólogos, críticos estructuralistas y desconstruccionistas, todos los cuales siguieron su garboso desplazamiento con una admiración rayana en la glosemática.
    De pronto las diversas acuñaciones cerebrales adquirieron vigencia fónica:
-¡Qué sintagma!
-¡Qué polisemia!
-¡Qué significante!
-¡Qué diacronía!
-¡Que exemplar ceterorum!
-¡Qué Zungenspitze!
-¡Qué morfema!
     La hermosa taquígrafa desfiló impertérrita y adusta entre aquella selva de fonemas.
Sólo se la vio sonreír, halagada y tal vez vulnerable, cuando el joven ordenanza, antes de abrirle la puerta, murmuró casi en su oído: -cosita linda-


Capricho






Yo siempre te quiero escribir
quiero que de mis manos chorree tinta azul
y que tu boca descripta, marque besos
en versos que hagan ruido y silencio.
Yo siempre te quiero y quiero tus manos
otra vez en mí.
Que tu corazón en mi palma haga una canción
que tu perfume y el mío, tengan conexión.

Yo siempre escribirte quiero
-quiero leerte y escribirte-
quiero inventarte en el papel
calcar la forma de tus ojos
tu boca semiblanda
tu pelo ensortijado
tus ojos arañados y lindos,     simples
contrarios a vos.

Yo siempre quiero que te acerques
sentir tu aliento en mi mejilla izquierda
verte claro y frágil, contagiarte mi frío
y que me llenes de calor.
Tocar tus rulos  -quiero sentir-
tus labios, también quiero.
Hoy me encapriché con tus brazos...
y otra vez quiero que me robes un beso tierno,
otra vez ... (¿te llamo?)

Te quiero en esta noche sin luna
donde un abismo con lluvia se abre ante los dos
donde las gotas lavan tu cara y la mía
donde una risa infinita nace para vos.

Te doy mi corazón para que lo veas
podés abrirlo en dos, comerlo si querés
masticarlo también,
ya nada importa.
Quiero ver cómo se ve tu cara
con mi corazón en tu boca,
Es probable que haya sangre
que ahora seas vos el que chorree líquido,
y yo tal vez, te vea tentada de risa, y
quizás, también lo disfrute.
Sufrir más por amor ya no viene a cuento.

Te doy mi corazón para que lo marques con dientes
y así tenés un trozo mío en vos y de vos,
queda algo en mí.
Yo siempre quiero escribirte y ver cómo
las líneas de tus gestos bailan una grata canción.
Quiero escribirte
y llamarte, otra vez, en esta noche sin luz,
para darte frío y que me des calor.
Siempre te estoy escribiendo,
siempre
nunca
acabo...

                      Bris!
      

Poema 17



Amor, amor, catástrofe.
¡Qué hundimiento del mundo!
Un gran horror a techos
quiebra columnas, tiempos;
los reemplaza por cielos
intemporales. Andas, ando
por entre escombros
de estíos y de inviernos
derrumbados. Se extinguen
las normas y los pesos.
Toda hacia atrás la vida
se va quitando siglos,
frenética, de encima;
desteje, galopando,
su curso, lento antes;
se desvive de ansia
de borrarse la historia,
de no ser más que el puro
anhelo de empezarse
otra vez. El futuro
se llama ayer. Ayer
oculto, secretísimo,
que se nos olvidó
y hay que reconquistar
con la sangre y el alma,
detrás de aquellos otros
ayeres conocidos.
¡Atrás y siempre atrás!
¡Retrocesos, en vértigo,
por dentro, hacia el mañana!
¡Que caiga todo! Ya
lo siento apenas. Vamos,
a fuerza de besar,
inventando las ruinas
del mundo, de la mano
tú y yo
por entre el gran fracaso
de la flor y del orden.
Y ya siento entre tactos,
entre abrazos, tu piel,
que me entrega el retorno
al palpitar primero,
sin luz, antes del mundo,
total, sin forma, caos.

                                  Pedro Salinas (en La voz a ti debida)